Los otros españoles (musulmanes)

Port Los otros espanholes_300Buscando con un navegador por los infinitos lugares de la web, se verá que a Tombuctú le surgió competidor fonético, “Tombooktu”; y que ese nuevo nombre lleva aparejado un camello hecho por arte de papiroflexia: es el logo de un sello editorial que produce textos cuidadosamente editados en formato ePub antes de ser impresos bajo demanda. Estamos ante un caso de “editorial puesta al día” que lleva algunos años en proceso de consolidación, demostrando que la Literatura está por encima de los formatos en que se presente.

La idea de Tombooktu está basada en la esencia de Tombuctú, la ciudad de Mali donde se conservaba una biblioteca vastísima de documentos creados en el mundo musulmán. Esa biblioteca es fundamental para entender España, supranación en crisis –no solo económica y política–, cargada de diferencias frente a otros estados-nación europeos.

Quien desee informarse a fondo sobre Tombuctú y España, lea Los otros españoles de Ismael Diadié y Manuel Pimentel, editado por Martínez Roca en 2004. El subtítulo del libro, Los manuscritos de Tombuctú: andalusíes en el Níger, revela los objetivos de los autores. Nada tan desmitificador de la Historia de “los árabes” en la Península Ibérica como el texto de Diadié, un malí descendiente de andalusíes, y Pimentel, un andaluz descendiente de gallegos. Derrumban los pilares de la historiografía oficial de una España “fabricada” a gusto de políticos españolistas, nacionalistas ciegos (o mal intencionados).

Tombooktu se desarrolla en web mientras Tombuctú intenta recuperarse en el desierto: la ciudad mítica cayó en poder de integristas a los que libros españoles en árabe, hebreo y castellano aljamiado no les recuerdan el esplendor de Al-Ándalus. Las potencias europeas y os EE.UU. temían que el yihadismo se asentase en Tombuctú y de allí irradiase fanatismo. Por eso “recuperaron” los restos de la ciudad de barro seco; pero fue tarde: el mundo entero ya perdió parte de un bien literario universal a manos de unos locos. Curiosamente, se salvó de él lo que ya se había digitalizado.

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