La etimología de “Portugal”

Etimologias obscuras ou esconsas 300pxEl profesor Higino Martins Esteves es un ser extraordinario en el sentido estricto del calificativo. Lo común y ordinario en su caso sería que escribiera su nombre como Higinio Martínez Estévez. Pero no: hombre consciente de su origen gallego y convencido de que Galicia es la matriz del mundo cultural que se expresa en portugués, utiliza las formas del “portugués da Galiza” para su nombre de guerra y para escribir un libro que debemos leer todos los habitantes de la Península Ibérica: Etimologias obscuras ou esconsas.

Llegados al siglo XXI y acumulado suficiente conocimiento científico, la historiografía oficial de España se viene abajo. Aquel absurdo de “los celtas y los íberos que se mezclaron para convertirse en celtíberos” cae por lo infantil de Manual de Historia del Ingreso al Bachillerato… Nada de nada. A Higino Martins le podremos discutir que escogiese las formas Martins y Esteves frente a Martiz (o, como mucho, Martís) y Estévez, según la grafía del gallego anterior a la castellanización sistemática de los apellidos “del Noroeste español”; pero con él es arriesgado discutir el origen de muchos términos que se dan por latinos, traídas a la Iberia (o Celtiberia) por los colonizadores del Imperio Romano.

En cierto modo como el profesor Coromines, a quien Martins Esteves cita con frecuencia, la obra que comento se ocupa de voces propias de un romance ibérico haciendo referencia a los otros romances, y a la lengua vasca. Coromines trabajó el romance central, castellano; Martins trabaja el occidental, galaico-portugués. Mas ambos autores “pescan” en las lenguas próximas, entrecruzadas y subyacentes.

Para quien gusta de la filología, el idioma que usa Higino Martins es un placer: gallego limpio con grafía portuguesa. No habrá lector que deje de entender lo que el filólogo nos explica aunque piense en castellano o en catalán: a fin de cuentas, todos los ibéricos conectamos neuronas con latín corrupto. Dispuesto el profesor argentino (pues argentino es, concretamente porteño) a terminar con “inventos y mixtificaciones” (cito a autor vasco que escribió en “la otra lengua de los vascos”), no para de disparar contra blancos recubiertos del barniz de la poca investigación.

Gracias a sus etimologias obscuras ou esconsas venimos a saber que la diglosia siempre estuvo presente en Galicia, no solo desde los Reyes Católicos para aquí: cuando el latín mandaba, el pueblo hablaba lengua celta; y lo mismo pasaba en la mayor parte de la Península. Más aún: cuando ya se habían impuesto las lenguas romances, hasta el siglo XI por lo menos pervivían las célticas. Martins Esteves da pruebas de que mucho de lo aceptado como puramente latino en origen era celta romanizado, adoptado en el latín de este extremo del Imperio…

En resumen: recomiendo leer ese manual de orígenes de palabras; y disfrutarlo como recomendaba su autor en la presentación que hizo de él en la Livraria Suévia de Coruña: con calma, persiguiendo por sus páginas términos que teníamos –prejuiciosamente– colocados donde no corresponde a la Ciencia de las Lenguas. Si alguien quiere descubrir lo inaudito, vea en Etimologias obscuras ou esconsas la relación entre “Portugal” y “Vila Nova de Gaia”. Después, cada vez que cruce el Duero, se acordará de lo que un investigador pudo pensar a las orillas del Plata acerca de la nación-estado más antigua de Europa.

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