Otros veinte años de Argentina

Desde este lugar de la web universal donde se alojan mis vanidades de escritor en castellano quiero agradece las descargas de Argentina en formato ePub que estáis haciendo. Es libro escrito con la ambición de mostrar al mundo castellanohablante un país que me fascina por su enormidad, desaforada, y por su variedad enloquecedora, difícil de comprender. En territorio argentino se dan todos los climas del mundo (meno uno: el tropical marítimo) y hay muestra de todas las etnias y las culturas imaginables, íncolas e inmigrantes.

Hoy quiero contaros a los que leéis trechos de este blog que Argentina se imprimió por primera vez en 1993 pero que más de veinte años después sigo andando por los pagos de la república austral, unas veces urbanos, otras, pampeanos, otras de selva, desierto o glaciar. Quien tenga paciencia, busque y verá cuántos títulos de fábulas y crónicas, libros y artículos referidos a la Argentina, me fueron publicando desde entonces…

Algún día contaré todo lo que iba apuntando en cuadernos de viaje cuando los ordenadores eran malamente trasportables. Los cuadernos tenían una componente romántica que se perdió. Hoy ando por el mundo con un “terminal inteligente” metido en el bolsillo. Con él hago fotos, grabo conversaciones y escenas, fotocopio. En él tomo notas. Cuando llego a donde dejé el ordenador, vuelco la información y compongo textos ilustrados. Vivimos en un tiempo de falsedades: los narradores actuamos como los pintores que renuncian a los esbozos, que hacen mucha foto de algo para recordarlo mejor a la hora de pintarlo.

Hoy me puse e revolver por las estanterías del escritorio y encontré unos cuantos cuadernos de viaje por la Argentina que tengo que transcribir, porque os quiero contar lo que me pasó, por ejemplo, con el cacique de la reserva mapuche y su generador eólico; o con la alemana Trudi, que me dio de comer tortilla de huevo de choike. Creo que voy a ir haciendo fotos de las páginas de los cuadernos para después pasarlas por un programa de reconocimiento de caracteres. La técnica está para eso…

No penséis que viajo únicamente por la Argentina de mis obsesiones. Ando por otros sitios de la Bolita Azul, de momento huérfana en el Universo. En cada nuevo pago “distinto” que descubro me nace un interés. Pero los humanos somos bichos que se ligan sin saber por qué a lo que obligan los sentidos: Buenos Aires es una de las capitales que mandan en el Globo; el país que gobierna (¿coloniza?, ¿parasita?) Buenos Aires revienta las retinas de tanto color, suena a músicas atravesantes, huele a churrasco sustancial y a flores amadas por el colibrí, sabe a vinos que recuerdan las faldas andinas del Cuyo y la Patagonia.

Argentina es un paraíso de sensualidad compleja, de mil sensualidades. Incita a reflejarlas buscándoles el hilo conductor que las recorre y al que conectan. Por eso, desde hace cuarenta años, vuelvo y vuelvo al país y a la gente: porque me ilustran y me incitan a indagar y reflexionar.

En fin, seguiremos. Prometo abrir en esta vitrina virtual mis diarios de viaje por “el Sur del Mundo”.

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